El lupus es una enfermedad autoinmune crónica, lo que significa que el propio sistema de defensa del cuerpo ataca tejidos y órganos, causando inflamación y daño. Puede afectar la piel, el cerebro, los pulmones, las articulaciones, los riñones, los vasos sanguíneos y otros órganos. Los síntomas van desde cansancio hasta dolores y afectaciones en la piel.1